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La Bonneville nunca muere

La Bonneville nunca muere

La Bonneville nunca muere

Una de las escenas más recodadas de ‘La gran evasión’ (EE UU, 1963) es cuando el protagonista principal, Steve McQueen, huye del campo de concentración nazi a bordo de una Bonneville. Esta aparición permitió que su fabricante, la firma británica Triumph, se hiciera conocida en todo el mundo.

Todos querían una Bonneville. Y todos la tuvieron a mano, ya que la empresa se expandió por todo el planeta. Hoy día hay sedes de Triumph en los cinco continentes; sí, también en África y Oceanía.

La primera generación de la Bonneville se fabricó entre 1959 (la utilizada en la película), la segunda, en 1983 y la tercera, en 2001. En cada tramo salieron series que añadían detalles al modelo original.

La última novedad es la Bonneville Bobber, lanzada al mercado este año a un precio de 13.100 euros. Se trata de una auténtica custom de fábrica. Encarna perfectamente los principios de diseño minimalista, la presencia musculosa y la avanzada ingeniería de una bobber de verdad.

Para este modelo, la empresa ha despojado de casi todo a la Bonneville T120 hasta dejar lo imprescindible. Así, la nueva bobber presenta líneas despejadas y silueta baja, asiento monoplaza, manillar ancho y bajo, carrocería y faro reducidos al mínimo, depósito esculpido, llantas de radios, una rueda trasera ancha y una imprescindible zaga de aspecto rígido.

La parte ciclo, las suspensiones y el chasis son completamente nuevos y ofrecen una conducción fiable, dinámica y cómoda que marca un nuevo estándar en su categoría.

Asiento ajustable

Cuenta con un innovador asiento y tablero de mandos ajustables inteligentemente y diseñados para adaptarse a cualquier motorista y estilo de conducción.

Todos los componentes electrónicos están escondidos para no interferir en sus líneas minimalistas. La tecnología orientada al motorista y el característico escape recto de la Bonnie con el catalizador oculto se han incorporado a la moto sin perturbar la impresionante estampa de la Bobber.

Las llaves de contacto se ubican en el lateral derecho y los retrovisores al extremo del manillar, como las clásicas.

La bobber está impulsada por un motor Bonneville de 1.200 cc. Dispone, asimismo, de dos silenciosos biselados y doble caja del filtro de aire que sumergen al motorista en una burbuja de auténtico sonido Bonneville Hot-Rod.

La empresa, además, ofrece más de 150 accesorios para ensalzar aún más su belleza y convertirla en una moto verdaderamente única y personal.

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